No resulta fácil establecer una diferencia entre terapia breve y terapia focalizada. Una terapia breve no se refiere a la cantidad de sesiones, sino a la focalización del objetivo durante el trabajo terapéutico, por lo que una terapia breve puede durar una, cinco, diez o cincuenta sesiones; esto depende entre otras cosas de cómo esté focalizado el objetivo, de la predisposición al cambio que traiga el cliente y de la flexibilidad tanto del cliente como del terapeuta. Dicho esto podemos darnos cuenta que la terapia focalizada es una técnica de trabajo terapéutico enmarcada dentro de las terapias breves, o sea, que lo importante es focalizar el conflicto adecuadamente más allá del tiempo que lleve su resolución.
La Programación Neurolingüística es entonces una técnica para trabajar focalizadamente dentro del marco de las terapias breves.
Para poder realizar adecuadamente esta tarea son importantes principalmente dos elementos: definir el objetivo a lograr, o sea, focalizar la dificultad y, establecer rapport para poder liderar.
Un objetivo para estar bien focalizado debe poseer principalmente tres elementos: debe estar enunciado en forma positiva, debe ser específico y tiene que depender de uno.
Por otra parte, es muy importante que el terapeuta sepa establecer el grado de rapport en cada momento de la sesión. Definimos rapport como el grado de contacto afectivo entre el cliente y terapeuta o como "sentimiento de coincidencia".
Cada vez que una persona habla está expresando algo sobre la relación con su actual interlocutor, en el caso de la terapia el interlocutor es el terapeuta el cual también expresa inconscientemente elementos acerca de la relación con su cliente o sobre la situación terapéutica en sí (lo que en otras técnicas terapéuticas se llama transferencia y contratransferencia).
Es sabido que cuando una persona pide ayuda lo hace por un conflicto actual el cual probablemente tenga su origen en el pasado. Las diferencias terapéuticas pasan por preguntarse si sólo basta con traer a la luz el conflicto actual, si es necesario establecer vínculos con el pasado o si hay que preguntarse sobre la finalidad del síntoma, o sea, si la pregunta adecuada ante la dificultad es ¿por qué? O ¿para qué?.
Las técnicas de terapia breve focalizada, entre ellas la Programación Neurolingüística, se preguntan el "para qué". Detrás de todo síntoma hay una intención positiva, el síntoma aparece por algo pero a su vez aparece para algo.
La pregunta del "para qué" es una herramienta muy útil. Una vez establecido el rapport, definido el objetivo y encontrado la intensión positiva, el terapeuta aplica su "saber" guiado por lo que va trayendo el cliente, se pone en el lugar de éste y lo acompaña emocionalmente desde su trabajo. En cada sesión ambos, cliente y terapeuta, se encuentran consigo mismo. Este conocimiento de sí es muy importante en el terapeuta ya que es más fácil guiar cuando uno conoce el camino. En cada sesión cada uno de ellos se pone en contacto con sentimientos genuinos, esto permite que aparezcan recursos que estaban ocultos para ambos.
El rapport funciona como una guía, ya que los cambios en el nivel de rapport indican un cambio en el nivel de retroalimentación; si el rapport aumenta tras una intervención del terapeuta es porque esta fue acertada y oportuna y , si disminuye el rapport, la intervención no necesariamente fue errónea, sino simplemente inoportuna para ese momento y habrá que buscar otro recurso.
Tanto el focalizar el objetivo como el establecer rapport y la pregunta acerca del "para qué" son herramientas básicas para llevar a cabo una terapia breve.
Según lo expuesto, podemos sintetizar terapia breve y terapia focalizada en el término "Terapia Breve Focalizada", el cual implica el uso de determinadas técnicas como la PNL para el logro de objetivos concretos a corto plazo.
Lic. Fabián Flaiszman
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